La inteligencia artificial (IA) parece ir ganando terreno poco a poco en el ámbito de la sanidad. Asociada durante mucho tiempo a la tecnología, empieza a encontrar su lugar en entornos clínicos, educativos y organizativos. Herramientas conversacionales, soluciones de ayuda a la toma de decisiones, sistemas de gestión automatizados: sus usos tienden a diversificarse. Esta evolución suscita tanto expectativas como interrogantes entre los profesionales. En este contexto, Lilia Campagna, enfermera, formadora y ejecutiva sanitaria, realizó una encuesta exploratoria entre una muestra de profesionales sanitarios para recoger sus percepciones y experiencias sobre la IA en las prácticas sanitarias.

Comprender cómo perciben los trabajadores sanitarios y los estudiantes las transformaciones vinculadas a la IA en el ámbito de la asistencia sanitaria es un reto esencial si queremos prever su futuro despliegue. La IA no es sólo una poderosa herramienta. Pone en tela de juicio el lugar del juicio clínico, la naturaleza de la relación terapéutica, la protección de datos sensibles y, más ampliamente, los fundamentos éticos de la asistencia sanitaria.
Teniendo esto en cuenta, en junio de 2025 Lilia Campagna realizó una encuesta exploratoria a cuarenta y cinco participantes mediante un cuestionario en línea.
Aunque los resultados no son suficientemente representativos, proporcionan una visión interesante de las percepciones actuales de los profesionales sanitarios. Es decir, sus prácticas, los beneficios que perciben, pero también los temores que expresan.
Metodología
El cuestionario se distribuyó de forma anónima entre estudiantes y profesionales sanitarios en ejercicio. Ofrece una visión general de los perfiles encuestados, las herramientas de IA utilizadas y sus principales ámbitos de aplicación. Las respuestas también arrojan luz sobre los beneficios percibidos, los riesgos identificados y el nivel de confianza expresado en estas tecnologías.
La mayoría de los encuestados eran estudiantes de sanidad (42,2 %) y enfermeros (20 %), a los que se añadieron diversas profesiones.

¿Cómo puede utilizarse la IA?
En general, los encuestados manifiestan interés por la IA. En cuanto a su uso, el 24,4 % afirma utilizarlas con regularidad, mientras que el 37,8 % aún no ha experimentado con estas herramientas.
ChatGPT encabezó la lista, seguido de Copilot, Mistral AI y Gemini. Los participantes también mencionaron el software de asistencia al diagnóstico robots quirúrgicos así como aplicaciones de redacción y gestión de expedientes.

Las áreas consideradas más relevantes por los encuestados para la integración de la IA son la investigación médica (68,9 %), formación (51,1 %), Gestión administrativa (48,9 %) y diagnóstico (44,4 %). El seguimiento de los pacientes (33,3 %) también aparece en menor medida.

¿Cuáles son las ventajas?
Los 45 participantes en el estudio identificaron una serie de beneficios potenciales relacionados con el uso de la inteligencia artificial en la asistencia sanitaria. Una de las ventajas más citadas fue el ahorro de tiempo. Esto se debe, en particular, a programas informáticos capaces de analizar automáticamente los resultados de las imágenes médicas (resonancias magnéticas, escáneres), reduciendo así los tiempos de diagnóstico.
La IA también se percibe como una inestimable ayuda editorial. Los asistentes digitales generan informes a partir de notas de voz o palabras clave. Esto reduce la carga administrativa de los profesionales.
También facilita el acceso a la información. Los profesionales sanitarios pueden encontrar rápidamente recomendaciones clínicas o datos sobre interacciones entre medicamentos.
Los encuestados también señalaron una mejora en la calidad de los diagnósticos. Existen herramientas que permiten cruzar síntomas, antecedentes y resultados de pruebas para sugerir hipótesis, incluso en el caso de enfermedades raras.
La IA también permite automatizar tareas repetitivas. Por ejemplo, programar citas o comprobar constantes vitales, liberando tiempo para la atención directa.
Por último, ofrece la posibilidad de individualizar algunos aspectos del tratamiento, Es el caso de la oncología, donde los algoritmos pueden proponer protocolos adaptados al perfil genético y clínico del paciente.
Límites, riesgos y perspectivas
El auge de la IA en el ámbito sanitario suscita esperanzas y reservas. Los participantes señalaron una serie de limitaciones y riesgos. La deshumanización de la asistencia parece ser una preocupación recurrente, combinada con el temor a un empobrecimiento de la relación terapéutica debido a la reducción del contacto humano. Otras preocupaciones se refieren a la fiabilidad de los datos, el riesgo de errores de diagnóstico con consecuencias a veces graves y las amenazas a la ciberseguridad.
Testimonio
Así, a la pregunta «¿Cuáles cree que son los principales riesgos o limitaciones del uso de la IA en la sanidad?», uno de los participantes compartió las siguientes preocupaciones:
«En mi opinión, los principales riesgos asociados al uso de la inteligencia artificial en la asistencia sanitaria se refieren ante todo a la fiabilidad de los datos y a los posibles errores médicos que puedan derivarse. La ausencia de juicio humano en determinadas decisiones clínicas plantea importantes cuestiones éticas, sobre todo en términos de responsabilidad en caso de mal funcionamiento. La seguridad de los datos también es una cuestión crucial, sobre todo teniendo en cuenta el riesgo de ciberataques que podrían comprometer información sensible. Por último, me preocupa la pérdida de contacto humano en la relación entre cuidador y paciente, que podría afectar a la calidad de la atención y al bienestar de los pacientes. Una dependencia excesiva de la tecnología podría socavar el papel del profesional sanitario y empobrecer el enfoque global de la asistencia.»
Otro punto de preocupación es el riesgo de una dependencia excesiva de la tecnología, que podría conducir a una erosión de las competencias clínicas o a una estandarización de las prácticas. En cuanto a la automatización de tareas, las actividades percibidas como más susceptibles de automatización son la toma de constantes vitales, la redacción y gestión de documentos, la trazabilidad y la ayuda al diagnóstico.
Estas reservas van acompañadas de un nivel de confianza todavía moderado. Más de la mitad de los encuestados (53,3 %) otorgan a la IA una calificación media de 3/5.
Una participante compartió su opinión al respecto: «La IA puede ayudar en la investigación, pero no puede sustituir a los humanos. Del mismo modo, no debemos depender de la IA, porque corremos el riesgo de dejar de esforzarnos por comunicarnos».

Emociones y percepciones de los encuestados
Para muchos de los cuidadores que participaron en el estudio, la IA es una oportunidad para simplificar la carga de trabajo administrativo y reducir la carga de tareas repetitivas.
«Lo utilizo para escribir entrevistas, lo que me ahorra tiempo y me da una mejor estructura.»
La automatización de algunas etapas y la ayuda a la toma de decisiones ofrecen la perspectiva de un ahorro de tiempo importante, que puede favorecer una reorientación hacia el acompañamiento humano y una relación estrecha con el paciente.
«Como resultado, paso menos tiempo en el ordenador y más con los pacientes.»
Sin embargo, esta perspectiva va acompañada de una preocupación central: preservar la dimensión humana de los cuidados. Varios encuestados señalaron que las situaciones complejas, como apoyo al final de la vida o de salud mental, requieren sobre todo empatía, escucha y presencia. A falta de un marco pedagógico claro, muchos profesionales siguen teniendo dificultades para familiarizarse con estas herramientas, lo que puede generar frustración y reticencias a la hora de utilizarlas.
«Descubrí la IA hace muy poco y aún me resisto a utilizarla, por miedo a perder mi libre albedrío».»
Hacia una apropiación razonada de la IA en la sanidad
Se perfila una tendencia: la adopción progresiva de la IA, impulsada en particular por la fuerte presencia de herramientas conversacionales. Los encuestados perciben una contribución concreta en términos de eficacia, en particular en los ámbitos de la investigación, la formación y la gestión administrativa. Sin embargo, los resultados del estudio ponen de manifiesto una preocupación compartida por las cuestiones éticas, la seguridad de los datos y la preservación de las relaciones humanas. En este sentido, parece prioritario reforzar los sistemas de formación. Ello permitiría a los profesionales y futuros usuarios adoptar estas tecnologías de forma reflexionada, supervisada y segura. Ello presupone la aplicación de un marco normativo claro, una evaluación permanente de los resultados y un diálogo constante con las partes interesadas en este ámbito.

Sólo el 8,9 % de los encuestados afirma haber recibido ya una introducción a la IA, mientras que el 68,9 % expresa su deseo de recibir formación para comprender mejor sus usos y dominar las herramientas.
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Según los resultados de este estudio exploratorio realizado con 45 profesionales sanitarios, la IA parece ser una herramienta con un potencial interesante para la asistencia sanitaria. Su integración podría contribuir a mejorar la calidad de las prácticas, apoyar a los profesionales y favorecer una organización más eficaz. Sin embargo, los encuestados insisten en la importancia de mantener un marco ético sólido, conservar las competencias humanas y permanecer alerta ante los límites de estas tecnologías. En definitiva, se perfila una tendencia: la IA no sustituirá a la relación cuidador-paciente, pero si se utiliza con prudencia, podría convertirse en un aliado complementario al servicio de una asistencia más personalizada y más humana.




