Recibir y dar feedback nunca ha sido tan crucial. Tanto si trabajas desde casa, como si lo haces con autónomos, en equipos multidisciplinares o internacionales, la retroalimentación nunca ha sido tan crucial. En consecuencia, los intercambios intergeneracionales son cada vez más complejos. ¿Cómo transformar este feedback en una palanca de progreso y cohesión? Descubra con Hélène Toye, formadora experta en comunicación y desarrollo personal, cómo adaptar el feedback a cada contexto.

El teletrabajo, el trabajo con autónomos o consultores externos de ESN (empresas de servicios digitales, que ceden especialistas a sus clientes por encargo), la diversidad generacional o cultural... Todas estas son situaciones que desafían los códigos tradicionales de feedback. En un entorno laboral en constante cambio, adaptar la forma de dar feedback ya no es una opción, sino una necesidad.
Pero primero, ¿cómo se define la retroalimentación?
En términos prácticos, el feedback es una retroalimentación constructiva, positiva o correctiva, destinada a evaluar el comportamiento, las acciones o los resultados con el fin de fomentar la mejora y el desarrollo profesional. Es, por tanto, una herramienta clave de gestión. En particular, permite :
- fomentar el aprendizaje continuo
- reconocer las contribuciones de cada individuo
- alinear los equipos en torno a objetivos comunes
Sin embargo, esta práctica no es universal: el feedback considerado pertinente en un contexto puede ser malinterpretado o mal recibido en otro. Entonces, ¿cómo pueden los directivos ajustar su feedback en función de las personas con las que trabajan, el contexto y la forma en que colaboran?
Un buen feedback no depende sólo de lo que dices. Lo que cuenta es cómo lo das.
Comentarios sobre el teletrabajo: mantener el vínculo a pesar de la distancia
La generalización del teletrabajo ha cambiado la forma de comunicarse en el lugar de trabajo. Atrás quedaron los intercambios informales en la máquina de café o las señales no verbales deslizadas en un pasillo. A distancia, el feedback es más frío y a veces más torpe. Si un mensaje escrito carece de matices o contexto, puede malinterpretarse rápidamente. Para evitar estos malentendidos, algunos directivos han tomado la iniciativa introduciendo nuevos rituales.
Por ejemplo:
- reuniones informativas periódicas por vídeo para mantener una interacción humana directa
- alternar comentarios claros y estructurados por escrito con intercambios orales más empáticos
- el uso de la cámara para recrear la proximidad visual y emocional, esencial para captar el tono y las reacciones
Luisiana, promotor backend en una empresa tecnológica, ha tenido experiencia en esto:
«Cuando estábamos en mando a distancia completo, Mi jefe me propuso una sesión semanal de vídeo de 15 minutos dedicada exclusivamente al feedback. Ha cambiado nuestra forma de trabajar juntos».»
Este tipo de iniciativa, sencilla en apariencia, reintroduce una dimensión humana allí donde la pantalla tiende a uniformizar los intercambios. Así que se está inventando una nueva forma de proporcionar feedback... y consiste en encender la cámara.
Feedback a autónomos: establecer un intercambio claro, constructivo... y atento
No siempre es fácil dar feedback a un autónomo. A diferencia de los empleados, los autónomos operan fuera del marco jerárquico tradicional. A menudo participan en misiones puntuales y no tienen ni los mismos puntos de referencia ni las mismas expectativas. Por eso es tan importante sentar desde el principio las bases de un intercambio sano y eficaz.
Este es el enfoque adoptado por’Alessandro, Jefe de proyecto en una agencia digital:
«Desde el briefing inicial, me tomo el tiempo necesario para aclarar las expectativas, los resultados y, sobre todo, la forma en que voy a dar mi opinión. A continuación, organizamos una reunión quincenal para revisar los resultados... con comentarios en ambas direcciones. Así evitamos malentendidos y establecemos un verdadero diálogo.»
Es un enfoque que se basa en la claridad... pero también en la diplomacia. Porque, aunque el feedback a los autónomos debe ser objetivo y orientado a los resultados, no puede permitirse ser brutal. El reconocimiento del trabajo realizado, la apreciación de las contribuciones hechas y una comunicación respetuosa son ingredientes para construir una relación de confianza y, por qué no, el deseo de trabajar juntos a largo plazo.
[Formación]
El feedback es una poderosa herramienta de comunicación y motivación.
A través de ejercicios prácticos (juegos de rol, estudios de casos), practique la retroalimentación constructiva e incorpórela a sus prácticas cotidianas de gestión.
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El feedback es esencial para cualquier directivo que se preocupe por el rendimiento y el bienestar de su equipo.
Pero, ¿cuáles son las mejores maneras de hacerlo? ¿Y cuáles son los escollos que hay que evitar a toda costa?
Para saber más sobre las características de un feedback impactante, lea el artículo Feedback: una palanca para el éxito de la gestión.
Comentarios a los consultores de ESN: creación de un diálogo directo
En los entornos complejos en los que operan los proveedores de servicios digitales (PSD), la cadena de comunicación puede alargarse demasiado... con el riesgo de desdibujar el mensaje. Entre el cliente, el jefe de proyecto y el comercial, un simple mensaje de feedback puede perder claridad, malinterpretarse o incluso transformarse por completo.
Para evitar estos escollos, es esencial establecer canales directos entre los consultores y los equipos de proyecto. Implicar a los asesores en rituales colectivos, como reuniones diarias o retrospectivas, El feedback es una forma sencilla y eficaz de facilitar los intercambios. El feedback forma parte de un proceso de mejora continua, centrado en el proyecto y no en el individuo.
Es igualmente importante crear un vínculo directo entre el consultor y el cliente. Así se limitan los malentendidos y se fomenta una colaboración más eficaz.
Aminata, consultora en misión, lo ha experimentado de primera mano:
«Un día, recibí un comentario de un cliente a través de mi representante de ventas. Pero el mensaje había perdido su significado por el camino y el tono había cambiado por completo. Desde entonces, el cliente y yo hablamos directamente al final de cada sprint. Es mucho más claro y, sobre todo, mucho más sano.»
Generación Z y mayores: adaptar el feedback al ritmo de cada uno
La Generación Z prefiere un feedback rápido, a menudo utilizando herramientas digitales como Slack o Notion. Por el contrario, los perfiles más experimentados prefieren intercambios más formales y estructurados, con un poco de distancia para poner las cosas en perspectiva.
Cindy, Directora de RRHH, ha experimentado esta diferencia a diario:
«Mi estudiante en prácticas esperaba una respuesta casi instantánea en Slack. Personalmente, necesito tiempo para pensar antes de responder. Llegamos a un acuerdo: comentarios instantáneos en vídeo todos los viernes.»
Este tipo de enfoque híbrido permite que cada cual encuentre el ritmo que más le convenga. ¿Lo más importante? Atreverse a plantear la pregunta desde el principio: ¿cómo prefiere recibir sus comentarios? Un pequeño reflejo que puede evitar muchos malentendidos...
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Feedback intercultural: cuando las diferencias se convierten en fortalezas
En equipos internacionales o multiculturales, la retroalimentación puede convertirse rápidamente en... un ejercicio delicado. En efecto, lo que parece natural en una cultura puede ser mal percibido en otra. Mientras que algunas personas esperan un feedback directo y sin rodeos, otras prefieren formulaciones más matizadas, o incluso muy indirectas.
Para evitar malentendidos, lo mejor es dedicar tiempo a conocer los códigos culturales de las personas con las que se trata. Establecer un marco claro y compartido desde el principio ayuda a alinear las expectativas y a sentar las bases de una comunicación respetuosa.
Co-construir un modelo de retroalimentación es a menudo la clave para una colaboración fluida y armoniosa.
Esto es lo que Théo, propietario de producto en un equipo internacional:
«Mis comentarios fueron demasiado directos para mi colega japonesa. Yo quería ir directo al grano, pero ella lo veía seco, incluso crítico. Poco a poco se fue retrayendo y cada vez se atrevía a hablar menos. Así que construimos juntos un modelo de feedback más gradual y matizado, más respetuoso con sus códigos culturales. Desde entonces, la dinámica del equipo ha cambiado: mi colega japonesa vuelve a aportar ideas activamente y nuestros intercambios son mucho más fluidos. Ha vuelto el clima de confianza.»
La prueba de que, con un poco de escucha y buena voluntad, las diferencias culturales pueden convertirse en auténticas bazas para el equipo.
En definitiva, el feedback es más que una técnica de comunicación: es una palanca estratégica para el rendimiento colectivo. Pero para que sea realmente eficaz, hay que adaptarlo al contexto, al perfil del interlocutor y al entorno de trabajo. Como demuestran estos testimonios, no basta con tener la intención de hacer lo correcto. También hay que demostrar empatía, capacidad de escucha y agilidad. Porque en el arte del feedback, la forma cuenta tanto como el fondo.





