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Mantenimiento preventivo: 6 buenas prácticas para evitar averías

Publicado el 12 de junio de 2026
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Las averías informáticas salen caras: interrupciones del servicio, pérdida de productividad, riesgos de seguridad e insatisfacción de los usuarios. Un mantenimiento preventivo bien organizado permite anticiparse a los incidentes antes de que afecten a la actividad. A continuación, te presentamos seis buenas prácticas que debes adoptar para reforzar la fiabilidad y el rendimiento de tu infraestructura.

Seis pasos para un mantenimiento preventivo eficaz

1. Identificar los equipos y servicios críticos

No todos los componentes de una infraestructura tienen el mismo nivel de importancia. El primer paso consiste en identificar los activos esenciales para el funcionamiento de la empresa:

  • Servidores de producción
  • Equipos de red (conmutadores, enrutadores, cortafuegos)
  • Soluciones de almacenamiento
  • Aplicaciones críticas para el negocio
  • Servicios en la nube
  • Herramientas de copia de seguridad y seguridad

El objetivo es determinar qué elementos, en caso de no estar disponibles, tendrían las consecuencias más graves para la actividad. Este análisis permite priorizar las tareas de mantenimiento y asignar los recursos de manera eficaz.

Un buen hábito: elaborar una matriz de criticidad (matriz de riesgos) evaluando el impacto en el negocio y la probabilidad de fallo de cada equipo.

2. Establecer un calendario de mantenimiento estructurado

Un mantenimiento eficaz se basa en la regularidad. Establezca una periodicidad de intervención adecuada para cada componente:

  • Comprobación diaria de las copias de seguridad
  • Revisión semanal de las alertas del sistema
  • Actualización mensual de parches de seguridad
  • Auditoría trimestral del rendimiento
  • Prueba anual del plan de recuperación de la actividad (PRA)

El calendario también debe incluir las ventanas de mantenimiento para minimizar el impacto en los usuarios y las operaciones.

3. Estandarizar los procedimientos de intervención

Los errores humanos se encuentran entre las principales causas de los incidentes informáticos. Para reducirlos, documenta con precisión las operaciones recurrentes:

  • Actualización de los servidores
  • Sustitución de un equipo de red
  • Gestión de copias de seguridad
  • Revisión de los registros del sistema
  • Comprobación de los sistemas de seguridad

Los procedimientos estandarizados garantizan una ejecución uniforme, incluso cuando interviene un técnico diferente.

4. Formar continuamente a los equipos técnicos

Las infraestructuras evolucionan rápidamente: nuevas tecnologías en la nube, ciberseguridad, virtualización, automatización, inteligencia artificial, etc. Un equipo que no se forme periódicamente corre el riesgo de pasar por alto señales débiles o de aplicar métodos obsoletos.

La formación debe abarcar:

  • Buenas prácticas de seguridad
  • Los procedimientos internos
  • Las nuevas versiones de las herramientas utilizadas
  • Los escenarios de gestión de crisis
  • Técnicas de diagnóstico avanzadas

Un equipo competente detecta las anomalías con mayor rapidez y reduce considerablemente los tiempos de interrupción.

5. Garantizar la trazabilidad completa de las operaciones

Cada intervención debe registrarse en una herramienta de seguimiento o en una plataforma ITSM para mantener un historial fiable:

  • Fecha y hora de la intervención
  • Técnico responsable
  • Equipo afectado
  • Acciones llevadas a cabo
  • Piezas o componentes sustituidos
  • Resultados observados

Esta documentación facilita el análisis de los incidentes recurrentes y mejora la transmisión de conocimientos entre los equipos.

Imprescindible: centralizar la información en una CMDB (base de datos de gestión de la configuración) o en una herramienta de gestión documental accesible para todos los implicados.

6. Aprovechar los datos para anticipar incidentes

El mantenimiento preventivo moderno ya no se limita a las revisiones periódicas. Gracias a las herramientas de supervisión y monitorización, es posible detectar los primeros indicios de una avería:

  • Aumento anormal de la carga de la CPU
  • Saturación progresiva del almacenamiento
  • Aumento del tráfico de red
  • Temperaturas inusuales en los equipos
  • Aumento de los errores del sistema

El análisis de estos datos permite pasar de un mantenimiento preventivo a un enfoque predictivo, en el que las intervenciones se activan incluso antes de que se produzca la avería.

Herramientas de uso habitual: Centreon, Zabbix, PRTG, Grafana, Datadog, Microsoft System Center

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Formado por periodistas especializados en informática, gestión y desarrollo personal, el equipo editorial de ORSYS Le mag [...].

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