Hay personas que captan la atención nada más entrar en una habitación. A eso se le llama «carisma», como si fuera algo reservado a unos pocos privilegiados. ¿Y si eso no fuera cierto? El carisma no es un don misterioso, sino una dinámica relacional. No surge únicamente del individuo, sino del espacio que este crea con los demás, y por lo tanto puede desarrollarse. Análisis de los mecanismos del carisma y de las claves concretas para reforzar tu propia presencia, por Aurélien Mizeret, experto especializado en gestión de las emociones.

Cuando hablamos de carisma, ¿a qué nos referimos exactamente? ¿De dónde proviene esa extraordinaria fuerza hipnótica que se nos concede a algunos?
A lo largo de los cursos dedicados a este tema, se ha ido afianzando una convicción: «Nunca somos carismáticos por nuestra cuenta». La atracción solo existe con y a través del otro. Estas palabras, por ejemplo, no son más que signos que aparecen en la pantalla mientras nadie las lea. Son tu lectura, tu interpretación y tu sensibilidad las que les dan vida. Lo mismo ocurre con el carisma. En el carisma existe una relación con uno mismo —su presencia, su intención, su energía— y una relación con el otro. Esto podría resumirse así: «Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie allí para oírlo, ¿existe el ruido?». Es a través de la mirada del otro, que actúa como un espejo, donde se manifiesta el magnetismo que desprende la persona que se expresa. Entonces, ¿cuáles son los factores que hacen que alguien resulte carismático?

Ser el mensajero, no el mensaje
El carisma surge, ante todo, de una forma de estar presente. De la conciencia de que lo que uno transmite es más grande que uno mismo. En definitiva, la persona carismática no es más que el «vehículo» del mensaje que desea transmitir.
Martin Luther King no fue carismático simplemente por describir la violencia de la segregación racial en los años 60. Fue carismático porque utilizó sus sentimientos y su sensibilidad para convertir sus emociones en un potente altavoz: Tengo un sueño. Al transformar la violencia mediante una visión positiva del futuro para su país y sus hijos, Martin Luther King transmitió a la multitud una energía electrizante que motivó a mucha más gente, más allá de sus seguidores.

El arraigo: habitar el propio cuerpo para habitar el espacio
Si el carisma es una «encarnación», comienza inevitablemente por el cuerpo. ¿Te has fijado alguna vez en cómo algunas personas entran en una habitación y acaparan la atención al instante, sin decir ni una palabra? No es magia, es física. Para desarrollar esa confianza, primero hay que trabajar el equilibrio con el suelo. Al igual que un árbol solo puede extender sus ramas si sus raíces son sólidas, tu fuerza de convicción depende de tu estabilidad física.
Una buena práctica, sencilla y eficaz, consiste en adoptar unas Posturas de poder. Ante un reto importante, no te encoges sobre ti mismo. Al contrario, abre tu postura, afianza los pies en el suelo y endereza la columna. Al modificar tu postura, envías una señal biológica a tu cerebro: estás preparado. La alineación entre lo que sientes, lo que piensas y lo que expresa tu cuerpo (la congruencia) es la clave del poder.
Testimonio :
«Durante mucho tiempo confundí el carisma con los decibelios. El verdadero punto de inflexión fue dejar de limitarme a colgar las instrucciones en la pared y dedicar cinco minutos a la reunión matutina para explicar por qué teníamos que cambiar nuestros ritmos de trabajo. La diferencia fue inmediata: desaparecieron los brazos cruzados y los suspiros. Mi equipo no vio a una jefa autoritaria, sino a una directora transparente y creíble».» Sophie, jefa de equipo en el sector industrial
La respiración: el mando a distancia de tus emociones
El verdadero enemigo de la confianza en uno mismo no es la incompetencia, sino el estrés, que nos nubla las capacidades. El miedo escénico, ese temor visceral a lo desconocido o al juicio ajeno, tiene el poder de paralizarnos. Sin embargo, existe una solución que surge de la práctica, accesible para todos y de efecto inmediato: el control de la respiración.
Trabajar la confianza es volver a aprender a respirar. Es pasar de una respiración superficial y torácica, propia de situaciones de urgencia, a una respiración abdominal y profunda. No se trata solo de relajación, sino de mecánica fisiológica. Al recuperar el control de tu respiración, creas un espacio de reflexión beneficioso antes de expresarte.
Para afianzar esta práctica, resulta útil el uso diario de una aplicación de coherencia cardíaca como RespiRelax. Te permite entrenar tu fisiología para la relajación, de modo que estés preparado el día D, cuando el estrés intente volver a tomar el control.
El ejercicio práctico: la cámara de descompresión
Te quedan unos minutos para una entrevista o una reunión. Es el momento de utilizar tu «mando a distancia interno». Aíslate unos instantes y tómate tres minutos para poner en práctica este protocolo rápido:
- Encuentra tu equilibrio: siéntate o ponte de pie, con la columna vertebral bien recta para liberar el diafragma. Si estás sentado, puedes arquear la espalda para reforzar tu postura. Apoya firmemente ambos pies en el suelo y relaja los hombros para asimilar tu postura.
- La inspiración (en 5 segundos): una vez que te hayas acomodado, inspira lentamente por la nariz contando mentalmente hasta cinco. Deja que tu abdomen se hinche suavemente y, a continuación, tu caja torácica.
- La exhalación (en 5 segundos): exhala lentamente por la boca, contando de nuevo hasta cinco. Deja que tu barriga se deshinche de forma natural.
- La regularidad: encadena estos ciclos de forma continua, sin hacer pausas entre la inspiración y la espiración, para alcanzar un ritmo relajante de seis respiraciones completas por minuto.
Al imponer este ritmo mecánico, envías una señal biológica directa a tu cerebro: eludes el sistema nervioso de alerta.
El arte de la improvisación: atreverse con el «Sí, y…»
A menudo nos falta confianza por miedo a lo imprevisto. «¿Y si no sé qué responder?»
Las técnicas procedentes del teatro, y en particular de la improvisación, son herramientas de aprendizaje formidables. En lugar de bloquearte ante lo inesperado, aprendes a aceptarlo. Ese es el principio del «Sí, y…». Acepto la propuesta (la realidad, el comentario, la objeción) y, a partir de ahí, construyo. Desarrollar la fluidez verbal y la creatividad permite superar el miedo al vacío. Ya no buscas ser perfecto, sino ser flexible y saber escuchar para mejorar tu capacidad de réplica.
Ejemplo
En las reuniones, algunos compañeros hacen comentarios que reflejan dudas o reticencias respecto a lo que propones. Cuando defiendes ese proyecto, respondes de forma espontánea: «Sí, pero no te preocupes, ya se han previsto las consecuencias».»
Prueba mejor con esto: «Sí, te entiendo, ¿y cuáles serían las consecuencias? ¿Y cómo podríamos afrontar la situación?»
Gracias a la técnica del «Sí, y…», puedes transformar una oposición defensiva en comprensión creativa, al tiempo que te abres a los demás y refuerzas tu carisma.
| Situación | Sin trabajo presencial (modo reactivo) | Con trabajo de presencia (modo consciente) | Impacto generado (el beneficio) |
| Moderación de reuniones | Voz rápida, postura cerrada, mirada evasiva o fija en las notas. | Voz tranquila, postura abierta, equilibrio físico, contacto visual circular. | Inspira confianza y capta de forma natural la atención del público. |
| Ante una objeción | A la defensiva, justificación inmediata, tono cada vez más alto, interrupción. | Escuchar hasta el final, silencio para asimilar, uso de «Sí, y…». | Desactiva los conflictos y transforma la oposición en colaboración. |
| Pico de estrés / Presión | Respiración alta (torácica) y entrecortada, agitación física, pérdida de lucidez. | Respiración abdominal profunda, pausa deliberada para recuperar la concentración. | Permite mantener la calma y tranquilizar a los equipos que te rodean. |
| Escuchar a un compañero de trabajo | Multitarea (mira su móvil), prepara su respuesta antes de que el otro haya terminado. | Atención plena, teléfono dado la vuelta, insistencia y reformulación empática. | Hace que la otra persona se sienta valorada y comprendida, y crea un vínculo de lealtad. |
| Gestión de una situación imprevista | Frustración evidente, rigidez, fijación excesiva en el problema y en el culpable. | Flexibilidad, rápida aceptación de la realidad, enfoque inmediato en las soluciones. | Estimula la agilidad mental y mantiene la dinámica del grupo. |
| Toma de decisiones compleja | Precipitación provocada por la ansiedad o, por el contrario, parálisis por miedo al fracaso. | Distancia, claridad mental, evaluación objetiva en consonancia con los valores fundamentales. | Fomenta las decisiones estratégicas sostenibles en lugar de soluciones provisionales a corto plazo. |
La postura relacional: el equilibrio entre la empatía y la asertividad
Por último, trabajar la confianza en uno mismo significa rechazar la falsa dicotomía entre dejarse pisotear y pisotear al otro. Una actitud relacional sana y carismática es un equilibrio dinámico entre dos polos:
- Empatía : comprender al otro, sus motivaciones, tolerar sus diferencias
- La asertividad : la afirmación no violenta de uno mismo, de las propias necesidades y de la propia voluntad
El escollo que hay que evitar es caer en el «demasiado» o en el «demasiado poco». Demasiada empatía sin asertividad conduce a la frustración. Demasiada asertividad sin empatía conduce al conflicto y a la arrogancia.
El verdadero carisma reside en este delicado equilibrio: ser capaz de expresar las propias necesidades fundamentales sin dejar de respetar las del otro.
En una situación de reorientación por parte de la dirección, esta actitud asertiva y empática es fundamental.
Ejemplo
Un empleado no cumple los plazos de entrega de un trabajo. El responsable expresa claramente su insatisfacción utilizando un método sencillo: el DESC. Describir, Expresar, Solucionar y Concluir.
Describir: Habíamos acordado juntos que el expediente del cliente X debía entregarse el 20 de abril y hoy ya es 22 de abril.
Expresar: Esta situación nos hace sentir incómodos a los dos y me preocupa cómo va a evolucionar la relación con nuestro cliente.
Resolver: ¿Cómo podemos entregar este trabajo lo antes posible? ¿Con qué dificultades te encuentras en este proyecto? ¿Necesitas recursos adicionales?
Conclusión: En el futuro, me gustaría que me mantuvieras informado de las dificultades y los posibles retrasos que puedas encontrar a la hora de cumplir con tus entregables. De ello depende nuestra credibilidad y responsabilidad, tanto la tuya como la mía. Confío en que cumplirás con nuestros compromisos.
Cuando el directivo se ciñe a los hechos al expresar lo que siente ante una situación difícil, consigue generar adhesión, refuerza su credibilidad y fomenta el compromiso de sus colaboradores. Al utilizar el método DESC con un enfoque asertivo y empático, el directivo combina la química entre los hechos y las emociones para reforzar su postura, sin fingir.
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Formarse: Asertividad y autoafirmación
La emoción
Los oradores carismáticos comparten una habilidad común: saben transmitir emociones. Encarnan a la perfección las cuatro grandes esferas de la inteligencia emocional definidas por Daniel Goleman:
- La conciencia de uno mismo: Reconocen sus propias emociones y son conscientes de la influencia que esa fuerza interior ejerce sobre sus decisiones.
- El autocontrol: Lejos de dejarse llevar por esa energía, saben canalizarla con acierto y lucidez para mantenerse fieles a sus valores.
- La conciencia social: Son personas profundamente empáticas, que perciben y comprenden intuitivamente las emociones y las necesidades de quienes les rodean.
- La gestión de las relaciones: Se basan en esa sensibilidad para inspirar, unir y poner su influencia al servicio de una causa mayor, lo que genera así una adhesión natural.
La temporalidad
Una persona carismática tiene otra característica esencial: la conciencia temporal. Se trata de la alineación entre el pasado, el presente y el futuro.
Las personas con carisma son conscientes de que su experiencia vital y su historia contribuyen a la narrativa. Se basan en sus vivencias para obtener su legitimidad. Es a través de su pasado como construyen su discurso huella por los pelos.
Estas personas también se basan en la situación actual para describir el problema que desean resolver para, por y con el colectivo.
Por último, ofrecen una visión positiva del futuro que pretende sumir al público en una ola de renovación : resolver el problema juntos. Son la encarnación de la esperanza y luchan contra los miedos. Es esta emoción la que genera la atracción. Por la fuerza de las circunstancias, y porque están convencidos, llegan a resultar convincentes.
Como dice el refrán: « »No es porque las cosas sean bonitas por lo que nos gustan, sino porque nos gustan por lo que son bonitas».»
Las dos formas de carisma
No todas las formas de carisma son iguales. Para ser precisos, existen dos tipos de carisma fácilmente identificables: el carisma de forma y el carisma de fondo.
- Carisma de forma: Se trata de una estatura, de una envergadura que se debe a un físico o a un comportamiento particular. Se aprecia en algunos grandes oradores, conferenciantes o artistas. Los dos metros de altura del general De Gaulle le conferían un carisma poco común. Del mismo modo, la gestualidad de Mick Jagger, quien, al subir al escenario, deja entrever una potencia animal que electriza a miles de personas, forma parte de ese carisma. La agudeza mental y la facilidad de palabra de ciertos oradores también son una característica evidente del mismo.
- Carisma fundamental: Se basa en los valores. La Madre Teresa o Nelson Mandela no destacaban por su complexión física ni por su gestualidad, pero cuando entraban en una sala, el ambiente cambiaba. El poder de convicción y el compromiso de estas personalidades crean una presencia extraordinaria.
En el ámbito profesional, el carisma duradero suele ser el que viene de dentro: coherencia, constancia y autenticidad.
De eso se trata precisamente cuando hablamos de carisma: de una forma de estar presente consigo mismo, con los demás y con el mundo. ¿Lo has pensado alguna vez en tu caso? ¿Cómo podrías mejorar tu forma de estar presente a partir de hoy mismo?
Pasa de la teoría a la práctica
El carisma no se desarrolla únicamente a través de la lectura. Se desarrolla a través de la experiencia, enfrentándose a la realidad, atreviéndose a arriesgarse, a veces literalmente. Es actuando, hablando y encarnando a la persona que deseas ser como acabas convirtiéndote en ella.
A continuación se presentan algunos ejemplos de prácticas que conviene fomentar:
- Tomar la palabra
- Atrévete a improvisar
- Trabajar la postura
- Aprender a respirar
- Recibir comentarios
¡Fórmate!
Si quieres poner en práctica estas técnicas de respiración, postura, improvisación y retórica en un entorno acogedor y estimulante, descubre el programa de la formación Taller de teatro: cómo desarrollar el carisma y la confianza en uno mismo. Es un laboratorio humano en el que se aprende, no a interpretar un papel, sino a convertirse por fin plenamente en uno mismo, con naturalidad y placer.
Testimonio
Anne-Laure, Directora de Marketing
«Antes de la formación, había identificado sobre todo dificultades relacionadas con el carisma, más que con el hecho de hablar en público en sí mismo, especialmente en determinadas situaciones o ante interlocutores concretos, como la dirección. Es un tema especialmente interesante que merece la pena explorar.
Uno de los puntos fuertes de la formación reside en la variedad de ejercicios prácticos, tanto individuales como en grupo. Por ejemplo, hemos trabajado técnicas de anclaje basadas en recuerdos para movilizar recursos internos, la postura a través de ejercicios en grupo, o incluso la asertividad mediante simulaciones y frases tipo. Un ejercicio memorable consistió en practicar el autoelogio, lo que permite tomar conciencia de los propios logros y valorarse mejor a uno mismo.
El taller también incluía ejercicios de puesta en escena, con un enfoque lúdico, que fomentaban la expresión de cada uno al tiempo que se trabajaba en cuestiones personales y profesionales. Asimismo, abordamos los fundamentos de la retórica para lograr una mayor coherencia en la comunicación.
»Desde que hice el curso, me he dado cuenta de algunos recursos con los que cuento y de mi autenticidad. Esto me ha permitido, al mismo tiempo, reforzar mi confianza en mí misma y aumentar el impacto que causo en mis interlocutores, que era precisamente mi objetivo. ¡Y así se cierra el círculo!»
La lista de verificación del carisma. ¿Cómo potenciar tu carisma en el día a día?
✔ Antes de intervenir
¿He dejado claro el mensaje que quiero transmitir (y no solo comunicar)?
¿Relaciono lo que digo con una visión?
¿He trabajado mi postura?
¿He respirado conscientemente durante al menos 2 minutos?
✔ Durante el intercambio
¿Estoy escuchando de verdad?
¿Acepto las objeciones («Sí, y…»)?
¿Hablo con convicción en lugar de con justificación?
¿Mi cuerpo concuerda con mis palabras?
✔ Después de la'intervención
¿He conseguido establecer una conexión?
¿He conseguido que te apetezca actuar?
¿He actuado de acuerdo con mis valores?
En definitiva, el carisma es una expresión fiel de la relación entre uno mismo y los demás para transmitir un mensaje a través de la emoción. Con las técnicas adecuadas, ¡es algo al alcance de todos y se puede aprender! Bueno, ¿estás listo para salir a escena? ?





