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Las faltas de civismo en la administración pública: comprender, prevenir y actuar

Publié le 23 junio 2026
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Las faltas de civismo ponen en peligro la buena convivencia y alimentan la sensación de inseguridad. Afectan especialmente al sector público y suponen un reto importante en las relaciones entre los usuarios y la administración. Saber identificarlas para aplicar medidas adecuadas es fundamental para calmar las tensiones y proteger el servicio público. La opinión de Laurence Rochette, consultora y mediadora, especialista en interés general.

Imagen - Artículo de blog - Faltas de civismo en el sector público

Las faltas de civismo: una falta de cortesía y de educación

Un concepto polifacético

Algunos ejemplos de faltas de civismo:

Delitos contra la persona
ActasDesprecio, insultos, menosprecio, burlas, tutear
ComportamentalesFalta de educación, fumar, hablar por teléfono, no respetar las colas, molestias acústicas
FísicaGolpes, lesiones, empujones
Delitos contra la propiedad
Actos de vandalismoGrafitis, vertidos incontrolados, excrementos de perros
VuelosFraudes, robos de metales

Las faltas de civismo abarcan, por tanto, una variedad de comportamientos que se tratan por separado mediante infracciones concretas (multas, delitos…), cada una de las cuales está definida por un texto (principio de legalidad).

Por lo tanto, no se sancionan las faltas de civismo, sino infracciones específicas. Por ejemplo: el deterioro de bienes se regula en el artículo 322-1 del Código Penal, y los insultos que constituyen injurias públicas, en la ley de 1881. En función de la gravedad, el juez puede imponer multas, penas de prisión o trabajos de interés general.

También ocurre que algunas faltas de civismo no constituyen ninguna infracción sancionable, aunque el comportamiento se considere descortés o molesto. En cambio, las faltas de civismo pueden convertirse en infracciones si superan un umbral determinado: la frontera es, por tanto, objetiva y contextual.

Ejemplos de conductas incívicas que no se sancionan (por sí mismas)Pero cuidado: algunas caen rápidamente en la ilegalidad
Adelantar a alguien en una cola (sin violencia ni amenazas)Empujar → violencia leve
Hablar en voz alta en un lugar público (sin llegar a constituir un alboroto)Comportamiento ruidoso por la noche → alboroto nocturno
Mostrar una falta de respeto de forma indirecta (no saludar, ser descortés)Comentarios ofensivos sin fundamento → insulto
Dar un portazo al salir (sin causar daños)Dar un portazo con fuerza (rotura del pomo o del cristal) → daños leves a un bien

Los protagonistas

Las características de las faltas de civismo

No están organizadas socialmente

Visibles en el espacio público

Rara vez graves

Provocan una situación de desorden

Poco reprimidas

Duran en el tiempo

Cifras clave: la dificultad de cuantificar las faltas de civismo

Sin una definición clara, resulta difícil cuantificar con precisión los actos de incivilidad. Por lo tanto, los indicadores son indirectos: estadísticas policiales, encuestas de victimización y datos locales. Estas fuentes son imperfectas, ya que dependen de las denuncias, de la actividad policial y de percepciones subjetivas. Así, existen sesgos importantes (falta de denuncias, diferencias locales, influencia de la percepción personal). A pesar de ello, el cruce de estos datos permite identificar tendencias útiles para orientar las políticas públicas.

Así pues, con motivo de la Puesta en marcha del plan de protección de los funcionarios públicos en 2023, las autoridades habían destacado que «las denuncias de incidentes aislados de falta de civismo y actos violentos por parte de los usuarios están aumentando considerablemente. En 2021, unas 35 000 profesionales sanitarios fueron agredidos, las cajas de prestaciones familiares (CAF) registraban 12 000 actos de falta de civismo en 2022, y Pôle Emploi constataba una aumento del 20 % en el tercer trimestre de los actos de violencia entre 2020 y 2023. Los empleados de ventanilla, que están en primera línea, son los primeros en verse expuestos».

Las faltas de civismo que debilitan la relación entre los usuarios y la administración

Las faltas de civismo en la administración pública se deben a una relación asimétrica entre el ciudadano y la administración: una espera demasiado larga para unos trámites demasiado complicados.

Por lo tanto, la ventanilla sigue siendo una primera línea de contacto en la que se cruzan la burocracia —que tiene el monopolio de la aplicación de la ley— y el solicitante, un usuario cada vez más consciente de sus derechos.

Las consecuencias individuales y colectivas de las faltas de civismo

Por ejemplo: las faltas de civismo en el transporte público suponen un coste de mil millones de euros al año (Observatorio de la Movilidad, 2021).

Una obligación de resultado por parte del empresario y derechos para los trabajadores

Una obligación de resultado

En la función pública, los decretos relativos a la salud y la seguridad remiten a las normas del Libro I de la cuarta parte del Código del Trabajo, entre las que se incluye, en particular, la obligación general de prevención establecida en su artículo L. 4121-1. Según dicho artículo, «el empresario adoptará las medidas necesarias para garantizar la seguridad y proteger la salud física y mental de los trabajadores». Esto implica un entorno de trabajo sano y seguro. Por lo tanto, no se trata solo de poner en marcha los medios necesarios, sino también de alcanzar el resultado, es decir, que no se produzcan daños en la salud física y mental de los trabajadores.

Los derechos de los agentes

En la práctica, ante las faltas de civismo, los agentes disponen de:

  • del derecho a la protección funcional, ampliado a sus derechohabientes
  • sobre el derecho de retirada en caso de peligro grave e inminente

¿Qué estrategia se puede adoptar para combatir las faltas de civismo?

1/ Prevenir

El primer pilar de esta estrategia es la prevención, con un doble objetivo: la sensibilización y la educación. De hecho, poner nombre a las cosas permite verlas y comprenderlas. Ese es el objetivo de las campañas de comunicación destinadas a sensibilizar a los usuarios.

Por ejemplo: la de la RATP, puesta en marcha en 2024 y denominada «En la vida real, no a todo el mundo le gusta», aborda las faltas de civismo cotidianas en el transporte público. 

2/ Formar

Formar significa, ante todo, explicar claramente a los agentes los procedimientos que les permiten denunciar las faltas de civismo:

  • ¿Sobre qué hay que alertar?
  • ¿Cómo se avisa?
  • ¿A quién avisar?
  • ¿Qué medidas hay que tomar?

La formación también debe permitir a los empleados desarrollar competencias específicas:

  • identificar los primeros indicios
  • desactivar
  • manifestar su desacuerdo
  • aplicar las técnicas de comunicación no violenta y de resolución de conflictos

Otra competencia esencial que hay que desarrollar: aprender a gestionar la etapa posterior al conflicto (saber relajarse para cuidar la salud mental).

3/ Pasar a la acción

Por último, la iniciativa pasa, entre otras cosas, por la implantación de procedimientos y herramientas específicos, ya sea para aprovechar las nuevas tecnologías o intervenir en el a nivel local.

Por ejemplo: el Ayuntamiento de París cuenta con una aplicación móvil «DansMaRue» que permite identificar y geolocalizar las infracciones y realizar un seguimiento de la denuncia. Destinada a los usuarios, esta herramienta también resulta útil para los funcionarios municipales (policías municipales, responsables de barrio, trabajadores de la vía pública o de limpieza), que pueden así notificar las anomalías que no son de su competencia (para que se encarguen de ellas los equipos especializados) o que no pueden resolver de inmediato.

En conclusión, las faltas de civismo no son ni insignificantes ni inevitables: reflejan tensiones que es posible prevenir y regular. Mediante una combinación de marco jurídico, formación de los agentes y medidas concretas, las organizaciones públicas pueden restablecer unas relaciones serenas con los usuarios. Pero, más allá de las medidas, lo que hay que reconstruir es una cultura compartida de respeto. ¿Y si cada uno se convirtiera en protagonista del civismo en el día a día?

Nuestro experto

Laurence Rochette

Gestión de autoridades locales.

Especialista en interés general, cuenta con 20 años de experiencia en el servicio público, donde ha dirigido proyectos […]

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